17-05-2007 14:11:46 - Poesía - Leido 136 veces

Ayer soñé
que por fin me atrevía a arrastrarme en el suelo
y quebraba los cristales con mis manos
sangrantes, y en un momento se rasgaba todo,
en un momento todo acababa...
Ayer soñé
que mi cuerpo puro
por fin se ofrecía
a una jauría hambrienta de sangre
y oscuridad,
que mi alma era devorada en pedazos
y que me ahogaba para siempre en sus embates.
Ayer soñé
que a un grito mío
acudía una diabólica hueste
que me despedazaba entre alaridos
cumpliendo por fin ese anhelo mío
de desaparecer...
Ayer soñé
que me abrazaba finalmente a Ella,
que le susurraba amorosa
que me besara más profundo
y Ella me complacía y se hundía en mí
hasta cortar por fin mis venas.
Ayer soñé
con un rugido eterno de agua hirviendo
donde látigos de sangre morían
y se llevaba muy lejos el dolor
junto con todo
y no dejaba nada.
Ayer soñé
que de mi pecho rasgado
surgía una roja mariposa
que estallaba contra el suelo
liberándome al fin de la ira,
desplomando mi cuerpo.
Ayer soñé
que miraba al espejo
y veía por fin mi alma infecta
rezumante de pus y sangre
y que me sonreía a mí misma
con una boca putrefacta
de mentiras...
Ayer soñé
que mis más oscuros deseos
se hacía realidad,
que era por fin complacida
mi ansia enferma;
ayer soñé que habían cosas peores que la muerte
y desperté
a una pesadilla aún más terrible
al seguir respirando...
Supongo que lo único que ha cambiado es que mi cuerpo ya no es puro...