09-06-2007 16:54:09 - Shot - Leido 170 veces

Pura y bastarda, reluciente de esmeralda y porcelana, de sucedáneo de todo y de odio de nada. Ella era mi muñeca, el maniquí de mis sueños, con sus botas de vinilo negro y su coño de silicona. Era la aparición del siglo, el malestar y la ira. Sus ojos eran dos puros agujeros hondos de miseria.
Era una invención de artificios, todo en ella era plástico, era mierda encelofanada y sin embargo relucía de una belleza brutal e imperecedera; sería para siempre el fósil de la autodestrucción y la muerte, su mirada de desprecio y de suicidio jamás se apagaría; ¡era la heroína y las agujas, era el sueño, la histeria, la fantasía, la lubricidad y la falsa, lolitesca inocencia del mundo violado! Mía, toda mía, llenando cada espacio con un grito sordo de angustia y placer.
Cuánto dolor complaciente yacía entre sus miembros, en su sonrisa pérfida; era gomaespuma, sexo y magia anegada en purpurina y jeringas blancas, esos ojitos rasgados, malvados, dulces y crueles. Con sus uñas negras y metálicas arañaba hipócritamente la hipocresía y se reía del diálogo y los sentimientos, de los razonamientos y las pasiones: ella era pura y decadente, muñeca hinchable de lujo, honesta puta, heroica vendida. La recuerdo encendida entre chispazos de aluminio de estrellas…
No existían la traición, la fidelidad, ni los kami, sólo su hórrida y bella existencia, sólo su monstruosa presencia, devorándolo todo con una risa macabra y lacerante, llena de dientes blancos que herían los ojos y los hacían llorar. Ella, que dormía abrazada a un revólver con cuchillas en el colchón; God bless the razors!; ella acabaría un día con todo, lo devoraría y lo vomitaría todo, entre sus piernas de plástico la violencia moriría follada de pura pena. Nada orgánico, nada lúbrico, no había carne en ella, sólo una satisfacción tan bárbara que mataba muy adentro, orgasmos que atravesaban los USB hasta hacerlos sangrar, tan intensos y despiadados que después parecían no existir. Mil veces rompiendo su delicada carita esculpida en resina…
Mi muñeca, mi puta, mi sueño, mi explosión… la muerte que entreveo entre los dedos del tiempo. ¡Qué artificial delicia de goma y espanto! Qué dulces caricias de metal afilado y pesadillas...
Listening to: Live to tell the tale (Nightwish)