28-07-2007 01:12:20 - Poesía - Leido 74 veces

Yo no sé nada,
no tengo nada,
no soy nada.
No sé de nada,
acerca de nada,
soy sólo una sombra,
soy menos que nada.
No sé de protestas
ni de realidad y sensatez,
no sé de cultura innúmera
ni de sentimientos y verdades.
No tengo constancias
ni seguridades,
no tengo valor, ni fuerza,
ni certeza;
no sé y no tengo,
yo no soy nada.
Nada, menos que nada,
yo no soy nada.
Pero sé de la belleza
que eriza la piel, sé de las lágrimas,
sé de Eso que es y no es,
que es un segundo,
un vacío, un trino,
y luego desaparece,
sin rastro, sólo aire.
La tengo a Ella,
a la que amo, a la que adoro,
mi asesina, mi amante,
la poseo entera,
ella es la paz
que alivia sus propias ansias,
ella es el amor,
que existe y no existe,
la tengo a Ella.
Soy una sombra en el parpadeo
ilícito de un sueño despierto,
soy los ojos cansados
y una vigilia empecinada
en no perder ni una hora
de libertad;
soy cuanto siento,
soy cuanto muero
y por lo que muero,
soy yo, y a la vez
no soy nada.
Menos que nada.
No sé nada,
no tengo nada,
no soy nada.
Pero hay en mí a la vez
un cosmos infinito de un Todo inabarcable...