26-08-2007 15:23:17 - Poesía - Leido 128 veces

La juventud en nuestra sangre
hoy
es como una flor carnívora,
como una autodestructiva sinfonía
de belleza y perversión.
Dioses de la combustión humana,
hijos del abismo y el vértigo,
sangre, sudor, sexo y lágrimas,
uñas y dientes empapados de veneno.
Es hoy una palabra
el Apocalipsis, pérdida y agonía,
pasión fugaz y advenediza
y mil heridas...
¿Dónde estás, frágil corazón compasivo,
paz del feliz ignorante,
adónde va la luz de la cuna?
No han surgido del capullo de la mariposa
más que monstruos...