01-12-2007 20:08:32 - Shot - Leido 53 veces

Estoy rodeada de gente insufriblemente vulgar.
Gente que se cree diferente, gente que clama a los cuatro vientos lo especial que es y lo ciegos y superficiales que son los demás.
Gente repugnantemente vulgar. Gente vacía. Gente que obedeciendo a los supuestos principios morales de su dorada rebeldía desprecia y rechaza a los demás, sin darse cuenta de que se sangra y se ridiculiza una y otra vez.
Gente que juzga a los demás por su aspecto, segurísima de ser tolerante. Gente que cree que va a salvar el mundo y odia a los otros por el color de su ropa. Gente que cree que tendría derecho a exterminar a un colectivo sólo porque no le gusta, escudándose tras fatuos estandartes de libertad. Gente que se cree poderosa y es infinitamente miserable.
Gente que no es gente. Gente sucia, que cree que lo posee todo y no tiene más que su propio ego. Gente pobre, gente orgullosa, gente esclava de su monumental vacío.
Y entonces yo me miro al espejo y veo en mí el reflejo de todos ellos.
De su vulgaridad.
De su infinito y tedioso asqueo.
Y entonces me odio,
me odio,
me odio tantísimo...