23-04-2008 22:58:40 - Shot - Leido 104 veces
Yo conocí a una muchacha que tenía pies de Cristo gótico y larga oscura cabellera de Magdalena. Se burló de mí mientras sufría apretándose el vientre dolido. Rechinaba los dientes en una sonrisa y arrastraba una cruz que le destrozaba el hombro. Mientras, su alma adelgazaba. Y ella moría sin darse cuenta, muerte sardónica. La recordé entonces, una noche triste en la tierra de los olvidados; me corté en el brazo, sangré sobre la tierra yerma y esa sangre oró por ella. Ojalá algún día encontrara ese rastro y sintiera que dolí mi carne pensando en ella, rogando por su alma flaca, su corazón cabizbajo y sus pies crucificados. Magdalena, Magdalena penitente ante un fuego que no ardía, sin goce, sin éxtasis.
¿Cómo hallar otra vez el camino a ti?