Seré sincera: tenía pensado cerrar el blog este verano. No, como creen algunos, por el acoso de cierto ente que no entiende la palabra "no" (XD), si no por cambios en mí.
Ya no soy la mocosa llorona y encerrada en sí misma que abrió, hace tres años que parecen tres siglos, un primer space de Msn. Mis prioridades han cambiado y ya no sé exactamente por qué hago esto. Por supuesto que no cuelgo mis escritos buscando reconocimiento: me leen alrededor de dos o tres personas, y ni sé qué hacer para atraer a más, ni tampoco me importa. Como mucho me interesan sus opiniones y sugerencias acerca del estilo, y aunque parezca que me defiendo mucho ante una crítica, he de decir a mis sufridos amigos que las tengo muy en cuenta; es sólo que soy muy vergonzosa y le tengo pavor al ridículo.
Tampoco me considero una "bloguera" ni quiero ser parte de la "blogosfera", ese nuevo mundo saturado de opiniones personales donde hasta la libertad de expresión y la incorreción política se han convertido en un sistema cerrado y mísero, carente por completo de trascendencia. Y, desde luego, no tengo un blog para crear una "red de amigos" (ajiem) clubs o foros, para coleccionar toneladas de comentarios y links recíprocos o simplemente para fo-para "conocer gente interesante de mi zona", cough cough. Vamos, ninguna de esas cosas que suelen hacer los que tienen blogs. Sinceramente, echo de menos la familiaridad del pequeño y cálido reducto de Msn, cuando sólo me comentaban los que me conocían, y cuando alguien nuevo lo hacía, era motivo de celebración. Creo que no hago esto por mi ego como escritora, si no por tener una forma diferente de comunicarme con mis amigos.
Lo cual nos lleva al punto principal: hace poco, volví a entablar contacto con una amiga de mi época de quinceañera, con la que no nos dio tiempo de conocernos a fondo por diversas turbulencias de aquellos tiempos. Después de tiempo sin tratar, hemos coincidido este último año en la misma clase de geografía. Sé que está pasando una mala racha y ha acudido a mí buscando una amiga. El caso es que esta mujer tiene un blog... Kamy, pásate cuando quieras. ¿Qué mejor que volver a frikear y a emparanoiarnos como en los viejos tiempos?
Dije que acabaría con esto antes del otoño, pero hoy me siento aquí, en un lugar donde ya es invierno, con las manos heladas, el jet lag arrastrando y la tripa llena de yogur de vainilla, y digo que a la mierda. Ale.
Resumiendo: que me quedo un tiempo más. Ya está bien de hacerme la intelectual estirada y de divagar mirándome la entrepierna. Me voy a quedar, por Alby, por Neko, por Kamy, por Bleuge. Y por Mirian, a quien me he propuesto conocer en lo que queda de año a modo de desafío (porque aunque ella no conozca mi existencia es mi heroína XD). Y lo que haya de ser, será.
Nos estaremos leyendo.
Listening to: Seishoujo Ryouiki (ALI Project)