Belleza, bendita belleza,
tú trasciendes más allá de las formas
y haces que esta espiral de caos y plástico
estalle en espuma de luz
como una ola.
Sin ti nada existe.
No me importa qué tan doloroso
sea el camino hacia ti:
abrazaré mil ramos de rosas
hasta dejarme los brazos en jirones
por la fragancia de uno solo de sus pétalos,
¡divinas gotas de sangre y seda!
Te alcanzaré,
juro que te alcanzaré.
Y en cada parada de mi camino
florecerán tus altares:
cada palabra mía,
cada suspiro,
cada gemido,
cada lágrima,
cada palpitar de vida y lago y flor y oceáno y noche y planeta
son una oda a ti.
Te llamaré mientras aliente.
Te buscaré mientras viva.
Y sé que algún día los contornos
se disolverán en tu gloria
y serás Cristo y serás Nirvana y serás Gea
y aunque mis huesos sean menos que aire
sollozaré a tus pies.
Belleza infinita,
yo te encontraré...