
Yo no quiero vivir con miedo.
El miedo es una carcoma que roe las entrañas
y anida en la garganta
devorando, a su paso, el corazón.
Y allí donde hace su nido
eclosionan sus macabros huevos
de fragilidad y espanto,
y sus telarañas ciegan los ojos y la voluntad.
Yo no quiero vivir con miedo.
Porque el miedo es un veneno helado que congela las venas
y embota los miembros,
induciendo a un sueño asesino,
hijo del silencio y del vacío.
Y allí donde se inyecta se va pudriendo el alma
que llora pus e impotencia;
yo no quiero vivir con miedo.
No quiero sentir esa fiebre
desgarrándome la cara y la boca,
ahogándome en mis propios gritos:
dolor al moverme, dolor al parar.
No deseo ni invoco al miedo;
quiero ser libre de su corte de horrores.
Quiero respirar sin tener los pulmones
llenos de sus crueles instrumentos de tortura.
Quiero sonreír sin tener su puño en el estómago
y sus nudillos en las sienes.
¡Yo no quiero vivir con miedo!
Porque él te lo roba todo. El miedo es la muerte.
Yo no quiero vivir con miedo
porque él me rompió los sueños,
porque él me robó tu amor:
yo no quiero morir de miedo.