Yo he hablado con el Demonio; sus alas y sus uñas me rozaron. Se mete en mi cama cuando intento dormir, me mete la lengua en la oreja, me tira de las piernas, me quita las sábanas y susurra “hetaira, crisantemo, nevada, ilógica, insana”.
Yo estaba bajo el sol que ponía al rojo las vallas y era plomo en la calle. Se le llama canícula. Canícula… clavícula… tenía una herida en el hombro que no paraba de sangrar y en el erial de delante alguien había abandonado un repollo morado envuelto en cinta de vídeo suicida. Era como un corazón arrancado pudriéndose al sol inmisericorde. Volvió a mi mente la última vez que la vi, llorosa, desnuda, arrastrada y gelatinosa en el espejo. Mi sexo empezó a salivar.
¡No! Él es la tentación, la tentación que tiene cuerpo de hombre pero no tiene rostro… Tentáculos con espinas me brotaron de entre los labios y treparon por mi vientre para ahogarme. ¡No! ¡No dejes que me lleven! ¡Mamá!
Caí al suelo doblada en dos, sujetándome el estómago que ardía escarnecido, los ojos en blanco, un hilillo de bilis cayendo de la boca y un hilillo de voz cayéndose de mi alma. “Mamá… mamá…”
Un espasmo me abrió, pateé el espejo y reventé el cristal con la puntera metálica de mi bota. ¡La puta, la puta del Diablo, traidora interminable! Nunca más volvería a verla… pero aún sin espejos la crueldad me aguarda. Volvía a la canícula y a la clavícula sangrante.
Me incorporé temblando, llena de tierra y de un calor ulcerado, me abrí la cabeza y tiré mi cerebro junto al repollo-corazón, para que se pudrieran juntos bajo el sol de fuego. Puede que mañana alguien lo confunda con una coliflor, qué coño.
Tal vez ya desintoxicada él no venga más.
Tal vez ese repollo es el corazón que me arranqué en aquella rabieta y se me ha olvidado…
Edit: A partir de ahora, Neko os besará y morderá en vivo y en directo, justo aquí. Arrepentíos y creed, porque la quinta jinete del Apocalipsis ha llegado. Y no le gustáis.